Brainstorming o Tormenta de Ideas

Es una técnica para realizar en grupo que tiene como objetivo obtener ideas nuevas o innovadoras a un problema, encadenando las ideas de los que participan.

Otros nombres:
Tempestad de ideas / Tempestad del cerebro
Tormenta de ideas / Tormenta cerebral
Lluvia de ideas / Torbellino de ideas
Bombardeo de ideas / Avalancha de ideas
Movilización mental / Sacudimiento de cerebros

El Brainstorming es útil para atacar problemas específicos (más que los generalistas) y allí donde hace falta una colección de ideas buenas, nuevas y frescas (más que no donde hace falta juicio o análisis para decidir).

Reglas básicas

Suspender el juicio. Eliminar toda crítica. Cuando brotan las ideas no se permite ningún comentario crítico. Se anotan todas las ideas. La evaluación se reserva para después. Se tiene que posponer el juicio adverso de las ideas. Hemos estado tan entrenados a ser instantáneamente analíticos, prácticos y convergentes en nuestro pensamiento que esta regla resulta difícil de seguir, pero es crucial. Crear y juzgar al mismo tiempo es como echar agua caliente y fría en el mismo cubo.

Pensar libremente. Es muy importante la libertad de emisión. Los pensamientos salvajes están bién. Las ideas imposibles o inimaginables están bién. De hecho, en cada sesión tendría que haber alguna idea suficientemente disparatada que provocara risa a todo el grupo. Hace falta recordar que las ideas prácticas a menudo nacen de otras impracticables o imposibles. Permitiéndote pensar fuera de los límites de lo habitual, de lo normal, pueden surgir soluciones nuevas y geniales. Algunas ideas salvajes se transforman en prácticas. Cuanto más enérgica sea la idea, mejores pueden ser los resultados; es más fácil perfeccionar una idea que emitir una de nueva.

La cantidad es importante. Hace falta concentrarse en generar un gran número de ideas que posteriormente se puedan revisar. Cuanto más grande sea el número de ideas, más fácil es escoger entre ellas. Hay dos razones para desear una gran cantidad de ideas. Primero, parece que las ideas obvias, habituales, gastadas, impracticables vienen primero a la mente, de forma que es probable que las primeras 20 o 25 ideas no sean frescas ni creativas. Segundo, cuanto más larga sea la lista, más habrá que escoger, adaptar o combinar. En algunas sesiones, se fija el objetivo de conseguir un número determinado de ideas, del orden de 50 o 100, antes de acabar la reunión.

El efecto multiplicador. Se busca la combinación de ideaciones y sus mejoras. Además de contribuir con las propias ideas, los participantes pueden sugerir mejoras de las ideas de los demás o conseguir una idea mejor a partir de otras dos. ¿Qué tiene de bueno la idea que han dicho? ¿Qué se puede hacer para mejorarla o para hacerla más salvaje? Utiliza las ideas de los demás como estímulo para tu mejora o variación. A veces, cambiar sólo un aspecto de una solución impracticable la puede convertir en una gran solución.
Una lista más ampliada de reglas la encontrarás en este Decálogo del buen brainstormiano.

Desarrollo de una sesión

Aquí encontrarás una visión rápida de aspectos a tener en cuenta por el desarrollo de una sesión.

Hay algunos aspectos prácticos a tener en cuenta al hacer una sesión:

Escoger un secretario Alguien que se encargue de grabar las ideas. Preferentemente, habría que escribir las ideas en una pizarra o en cartulinas colgadas en una pared de manera que todo el grupo las pueda ver. Si no es posible, escribirlas en un papel. En una sesión ideal, el secretario tendría que ser una persona que sólo hiciera esto, pues es difícil estar pensativo y ser creativo y estar anotando al mismo tiempo. En sesiones pequeñas, el secretario acostumbra a ser uno de los participantes.

En brainstorming individuales es útil utilizar una mapa de ideas en un papel grande. O también una cartulina en la pared. (Las letras grandes ayudan a mantener presentes las ideas. De hecho, se dice que usar un papel DIN A2 en lugar de DIN A4 aumenta la creatividad. ¿Porqué no probarlo?).

Un moderador para organizar el caos. En grupos de más de tres o cuatro, hace falta tener un moderador para escoger quién será el siguiente en decir una idea y evitar que todo el mundo hable a la vez. Si hace falta, el moderador recordará a los miembros que no inyecten evaluación en la sesión (caso que alguien cuestione, se burle, diga “¡hala!, ¡dónde vas!” o cosas por el estilo).

Mantener el ambiente relajado y alegre. Los jugos creativos fluyen mejor cuando los participantes están relajados y disfrutando y sintiéndose libres para hacer el tonto o ser juguetones. Incluso, picar algo o hacer pajaritas o sombreros de papel mientras se trabaja, incluso si el problema en sí es serio como el cáncer o el abuso a menores. No hay que recordar a la gente que “este es un problema serio” o que “esto es una broma de mal gusto”.
Como una ayuda y un estimulo a la creatividad, a menudo es bueno empezar con una sesión de calentamiento de diez minutos, dónde se aborde un problema imaginario. Pensar sobre un problema imaginario libera a la gente y la pone alegre. Después se puede abordar el problema real.

Algunos temas imaginarios podrían ser por ejemplo:

¿Cómo comerse una casa más eficientemente?
¿Cómo iluminar una casa con sólo una bombilla?
¿Cómo mejorar el viaje de casa al trabajo?
¿Cómo inventar un nuevo juego olímpico?
¿Qué podemos hacer para mejorar los problemas del tráfico urbano?

Respuestas: Quemar los coches, vivir en el campo, restringir los días de circulación, aumentar muchísimo el precio de los coches, aumentar muchísimo el precio de la gasolina, ir en bici, ir a pie, no salir de casa, vivir todos en la misma casa, trabajar y vivir en el mismo edificio, penalizar el uso del coche, pinchar todas las ruedas…

 

Limitar la sesión.

Se tendría que limitar la duración de una sesión típica a unos 15-30 minutos. Sesiones más largas tienden a que se pierda el interés. Por lo general, no se debería superar los treinta minutos, aun cuando es la duración de una sesión “ideal”, según recomienda Osborn.
Hacer copias. Tras la sesión, hace falta pasar a limpio la lista de ideas y hacer copias para todos los participantes. No hay que intentar poner la lista en ningún orden concreto.
Añadir y evaluar. Al día siguiente (no el mismo día) el grupo se tendría que volver a encontrar. Primero, se tendrían que compartir las ideas pensadas desde la sesión anterior (incluirlas en la lista fotocopiada). Después, el grupo tendría que evaluar cada una de las ideas y desarrollar las que prometan más para poderlas llevar a la práctica.
Durante las sesiones de evaluación, las ideas salvajes se convierten en prácticas o utilizadas para sugerir soluciones realistas. El énfasis hay que ponerlo en el análisis y en temas del mundo real. A veces se dividen las ideas encontradas que se creen útiles en tres grupos:

 

Ideas de utilidad inmediata.

Las ideas que podrás usar inmediatamente.
Áreas para explorar más ampliamente. Estas ideas hace falta investigarlas, seguirlas, pensar, discutirlas más ampliamente, etc.
Nuevas aproximaciones al problema. Estas ideas sugieren nuevas maneras de mirar el tema.
Hay que tener en cuenta que la evaluación no se hace el mismo día que la sesión de brainstorming. Esto hace que la sesión de ideas sea más libre (sin el temor de la evaluación inmediata) y permite un tiempo de incubación de más ideas y un tiempo para pensar sobre las ideas que han surgido.

 

Trabajo con las ideas

Las ideas existentes pueden mejorarse mediante la aplicación de una lista de control; también se pueden agregar otras ideas. Se recomienda el empleo de preguntas como las que siguen:

IDEA: No salir de casa.

¿aplicar de otro modo? ¿Cómo vivir sin salir del coche?
¿modificar? ¿Cómo salir de casa sin usar el coche?
¿ampliar? ¿Cómo estar siempre fuera de casa sin coche?
¿reducir? ¿Cómo salir de coche sólo una vez/semana?
¿sustituir? ¿Cómo saber que los demás no sacan el coche?
¿reorganizar? ¿Cómo trabajar y vivir sin coche?
¿invertir? ¿Cómo vivir siempre en un coche?
¿combinar? ¿Cómo usar un coche varios desconocidos?
Tienes más desarrollada esta lista de control en la técnica SCAMPER.

Tras estas etapas, se pueden utilizar las siguientes técnicas para variar la forma de trabajarlo:

el trabajo del grupo es complementado y/o sustituido por el trabajo individual o por contactos intergrupales;
la comunicación verbal es complementada y/o cambiada por comunicación escrita;
la reunión de ideas sin valoración es interrumpida por fases de valoración;
el comienzo sin ideas ya existentes es modificado mediante un inicio con un “banco de ideas”;
la reunión constructiva de estímulos es complementada por una compilación destructiva de desventajas;
la integración espontánea de ideas puede ser complementada y/o sustituida por una integración sucesiva;
la lista de control puede ser complementada y/o cambiada por estímulos visuales.

 

Evaluación.

 

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